NACIONAL    

Tras desbande

“Estrategia envolvente” opositora durante crisis



El MAS había jugado con la oposición durante 14 años a las trampas, a los engaños, a las estratagemas y a las “estrategias envolventes”. Desde declarar a la Asamblea Constituyente como “originaria” cuando era derivada de un poder ya constituido, pasando por imponer la simple mayoría y no los dos tercios, aquellos que no tenía entonces, en la aprobación de la nueva CPE, hasta apropiarse del discurso de las autonomías. Todo en su primera gestión entre 2006 a 2010.

La segunda y tercera gestión del masismo, 2010 a 2015 y 2015 a 2019, con la nueva CPE en marcha y los dos tercios en la Asamblea Legislativa en ambas legislaturas, permitió a Morales, García y su clan de élite política con eternos funcionarios rotando en el poder, a tomar cada una de las instituciones del Estado, desbaratando años de institucionalidad democrática. La oposición veía de palco, estéril y con “pataletas de ahogado”, como insultaba con sorna, desde su silla, el entonces vicepresidente, exmiembro del grupo irregular Ejército Guerrillero Túpac Katari – EGTK.

Las designaciones del Defensor del Pueblo, Fiscal General, postulantes a las Elecciones Judiciales, designaciones a cargos de las instituciones descentralizadas, etc. Todo era a gusto y placer de los dos tercios del MAS.

Las dos habilitaciones de Morales y García como candidatos, saltándose la Disposición Transitoria Primera de la CPE en 2013 y luego con la sentencia constitucional 084/17 de 2017, ambas avaladas por el TCP, solo fueron el corolario para decirle al país y sus ciudadanos que en Bolivia mandaba una pequeña cúpula socialista y nadie más.

Noviembre de 2019 marca otra fase y es cuando la oposición aprovecha el vacío de poder dejado por los mandatarios y sin esperar reacción de la bancada del MAS, ya en desbande y de huida, es que logra activar los mecanismos constitucionales para llevar a una de sus senadoras a Palacio de Gobierno y terminar con la era del “proceso de cambio”.

La lectura interpretativa de la CPE y el Reglamento del Senado, sin que exista ninguna voz jurídica del oficialismo para objetar, permitió esa maniobra legal. Héctor Arce, jefe del gabinete jurídico y creador de los “Códigos Morales” para “cambiar” la justicia, no solo se quedó fuera de juego, sin poder alguno, sino que ya anticipaba, como muchos en la élite socialista, la caída de su jefe, pues días antes viajaba con su esposa a reconocer nuevas latitudes.

El MAS había perdido en la jugada más importante de su historia como partido. Era el Jaque Mate al tirano y la vendetta de la oposición política, cívica y social boliviana.

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