OPINIÓN    

El Covid-19: arma biológica silenciosa

Jorge Santistevan Justiniano



En los últimos 50 años, los arsenales militares de las grandes potencias fueron evolucionando a partir del desarrollo de las armas convencionales hasta proyectar las armas QBRN (Química, Biológica, Radiológica y Nuclear) o “CBRN” (por sus siglas en inglés) como un arma de “reserva estratégica”. Estas armas, también conocidas como “bioarma o arma bacteriológica”, están cargadas de cualquier patógeno (bacteria, virus, vector, hongos u otro microorganismo) capaces de infligir daño masivo y el más destructivo. Hoy el mundo sufre una pandemia apocalíptica con el Covid-19 que se originó en los laboratorios de la NBS-4 de Wuhan, especializada en la investigación, desarrollo, análisis y almacenamiento de armas biológicas ofensivas; por ello, el gobierno chino ha censurado todas las redes sociales donde los ciudadanos se manifestaban a raíz de la muerte del Dr. Li Wenliang, y esto nos hace recordar que china “nunca se ha caracterizado por la transparencia en nada”. Es posible que el gobierno hubiera mentido y ocultado información sobre los detalles del brote y la verdadera cantidad de muertos, porque muchísimos no han sido añadidos al recuento oficial. En conclusión, el virus se expandió desde el laboratorio de Wuhan y no importa si fue deliberado o fue por un error humano, porque el daño es el mismo: “sufrimiento para la humanidad”.

Ante la presente crisis de orden global, a cualquier gobierno del mundo que tome una mala decisión lo van a “crucificar”, pero si toma una decisión correcta se gana la gloria; aunque en esta guerra nadie va a ganar, porque ganará el país que pierda menos (menos vidas, menos dinero y menos daño). En esta situación, todos y cada uno somos parte de la solución y nos pone frente a los valores de responsabilidad y solidaridad, para encarar una guerra de largo aliento.

El autor es Abogado. Cnl. Ejto. (Res). Profesor universitario.

MÁS TITULARES DE OPINIÓN