NACIONAL    

Cochabamba

Municipios del trópico usan ríos como botaderos



La fetidez es insoportable, casi no se puede respirar. Las moscas están por todo lado y el suelo desprende un calor distinto al del ambiente por la descomposición de la basura.

Muy cerca está el río, que en época de lluvia crece hasta arrastrar toneladas de residuos de aguas abajo sin que nadie pueda frenar el atentado ambiental que cometen cuatro de los cinco botaderos del trópico que están cerca de cuerpos de agua.

Las alcaldías de Entre Ríos, Chimoré, Shinahota y Villa Tunari desechan su basura a escasos metros de los ríos y las poblaciones. Solo Ivirgarzama cumple la norma de instalar un botadero a un kilómetro de distancia de los cuerpos de agua y a tres de una población.

El botadero de Entre Ríos está ubicado a 200 metros de la carretera y a 15 del río Ichoa. La basura se deposita en forma de “L” y el punto de unión está cerca del caudaloso afluente. En época de lluvia el río crece y se lleva bastante basura, contaron los lugareños.

Todo está mezclado. Una mayonesa en mal estado está junto a un televisor y a cabezas de ganado. Hay sectores con líquido detenido, pero es difícil determinar si son lixiviados o agua. Estar cerca es un reto, el olor es insoportable. Cada día se depositan ocho toneladas de residuos de Isarzama y Entre Ríos.

VILLA TUNARI

El botadero “está en medio del río”. Esa fue la indicación que dio un poblador para llegar y efectivamente el vertedero está en pleno río.

Un camino de basura lleva hasta un sitio caudaloso y justo en una curva del afluente hay un promontorio de tierra donde descargan los camiones de basura.

Los residuos no parecían estar mucho tiempo en el lugar. Según los vecinos, eso se debe a que cuando el río crece se lleva gran cantidad de desechos. La Alcaldía hace la separación de residuos, pero en menos de media hora dos volquetas dejaron escombros.

CHIMORÉ

El botadero está casi en frente de la pista de aterrizaje del aeropuerto de Chimoré. Se llega por un camino de unos 100 metros. Hay letreros que piden no dejar la basura en el trayecto y depositarla “en el hoyo”, pero la gente no hace caso.

En la fosa hay de todo desde ropa, colchones y fruta hasta frigoríficos y parlantes. Apenas se hace una separación de botellas y plásticos. En el lugar se escucha el caudal del río Mamoré. Solo una hilera de árboles separa el botadero del afluente.

El responsable de Medio Ambiente de la Alcaldía, José Muriel, reconoce que la ubicación no es la adecuada. Indicó que se busca otro sitio, pero no hay consenso con los pobladores. “El área no es la más adecuada para este tipo de disposición”, indicó Muriel. Además, está a 2,5 kilómetros de la plaza principal, en área urbana.

Por el momento, se trata de concienciar a la gente para que no deseche la basura orgánica y haga compost. Muriel indicó que se evita recoger este tipo de residuos, pero algunos van hasta el lugar y la dejan en el camino. No entran hasta el hoyo, porque el río se llevó un puente. (Los Tiempos Digital)

MÁS TITULARES DE NACIONAL