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Así trabajan los centros de censura de Facebook



Te imaginas un trabajo donde tengas que ver imágenes violentas, desagradables, contenido de odio, insultos, vídeos de decapitaciones durante ocho horas al día. Pues bien la parecer estas son las funciones de algunas personas en un centro que sirve para determinar qué es lo que otros pueden ver y qué no. Así trabajan para los 20 centros que Facebook tiene dispuestos en el mundo para administrar la censura en relación al contenido prohibido por la red social de Mark Zuckerberg. El medio Eldiario.es, un medio de comunicación digital,  ha tenido acceso a fuentes de dichos centros en ciudades como Varsovia o Lisboa, así como a documentos que revelan las condiciones en las que tienen que aplicar la censura dichos agentes.

Según estos documentos, los agentes de la moral y la buena conducta en Facebook tienen que trabajar en unas condiciones deplorables. Oficinas sin ventanas en las que cientos de personas deben, continuamente, fijar la mirada en una pantalla donde se va sucediendo el contenido grotesco para así eliminarlo y que no se expanda. Son personas expuestos a imágenes terribles durante ocho horas al día sin que se valore, del todo bien, cuáles pueden ser las consecuencias de tal acto. Los algoritmos de los que tanto hablamos no son sino personas, afirma el medio.

Son, en total, 15.000 personas las que trabajan en centros como ese. Muchos de ellos aseguran que es imposible ser justo al 100%, que en las condiciones en las que trabajan, y debido a la naturaleza de la tarea, los fallos pueden sucederse continuamente. Los trabajadores de la censura en Facebook cobran, cada uno, 700 euros mensuales y están subcontratados a través de consultoras internacionales, estándoles prohibido decirles a nadie que trabajan para Facebook, teniéndose que referir siempre a éste como ‘el cliente. Eldiario.es ha conseguido las declaraciones de tres empleados de este tipo de centros, teniendo que mantener su anonimato.

Las condiciones de trabajo son extremas. Tienen media hora para descansar en su jornada de ocho horas y tienen que ir administrándolo para, cada hora, tomar pausas visuales, estirar las piernas, ir al baño e, incluso, comer. En la sala se encuentra, siempre, un revisor que anota y castiga el comportamiento inadecuado: que un empleado se pare, mientras selecciona imágenes, para beber agua o saque el celular para consultar algo es motivo de sanción.

El trabajo funciona de la siguiente manera. El empleado tiene frente a él una pantalla donde se van sucediendo todos los contenidos que más denuncias, por parte del usuario, acumulan. El trabajador tiene, entonces, dos opciones ‘Delete’, con el que borra el contenido, 0 ‘Ignore’, si considera que no está incumpliendo las normas de Facebook. Cada persona puede llegar a analizar hasta 600 casos diarios y tienen, para pulsar uno de los dos botones de decisión, treinta segundos en total para cada uno de ellos. Normal, claro, que lleguen a cometerse injusticias, teniendo en cuenta todo lo que se conoce ahora de estos centros.

El periódico pone ejemplos de casos reales en los que han tenido que intervenir los empleados entrevistados. Por ejemplo, les aparecía esta imagen, una ilustración que alerta del cáncer de mama.

Uno de los algoritmos, éste sí automático, que ya ha comenzado a funcionar es el de las imágenes en las que se pueden ver pezones femeninos. Sin embargo, hay excepciones, como en el caso de que las imágenes tengan un carácter divulgativo. Parece evidente que el empleado deba ‘desbloquear’ la imagen ya que se trata de información de interés general acerca del cáncer y no es una imagen de carácter erótico. Entre las decisiones más delirantes que tienen que tomar los censores de Facebook se encuentra el considerar el tamaño de la barba de los hombres árabes para ser si son o no terroristas; además, los entrevistados denuncian un claro doble rasero al tener que beneficiar a colectivos específicos. ‘Insultar a unas determinadas creencias está permitido y a otras completamente prohibido‘.

Es posible que pueda haber secuelas psicológicas en los empleados de Facebook. ¿Tu estarías interesado en realizar este trabajo?

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