EDITORIAL    

Reserva Nacional Tariquía defiende sus derechos



Grupos de habitantes que viven dentro de la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía están empeñados en preservar esta región, impidiendo que sea campo de exploración de la empresa Petrobras que busca petróleo y que contaría con la autorización del gobierno para explotar hidrocarburos en la región, no obstante lo previsto por las leyes que prohíben la incursión en cualquiera de las 22 reservas naturales. Los comunarios dicen que el gobierno no ha dialogado con ellos, que no hubo la consulta previa prevista por la ley y que lo que se pretende hacer es invadir esas tierras que son patrimonio de ellos, que viven con su trabajo explotando la tierra y logrando cosechas importantes que les permite vivir.

Indican los comunarios que la empresa “les prometió trabajo y mejores condiciones de vida”; pero ese trabajo, dicen, “duraría poco tiempo; en cambio, trabajando la tierra y explotando lo que la naturaleza les da, tienen trabajo y vida segura durante todo el año. Lo ofrecido es para pocos meses y nada más. No dejaremos que invadan nuestras tierras por lo menos mientras no hayamos dialogado con el gobierno, especialmente dando cumplimiento a las conversaciones previas” que anuncian las autoridades y que nunca se realizaron.

Según testimonios de los habitantes de la zona, la reserva “tiene mucha flora, fauna, animales silvestres, agua dulce y no contaminada”. Algunos expertos señalan: “Los planes del gobierno han tropezado con un gran muro: las comunidades campesinas rechazan la actividad petrolera”. Como en muchas regiones con reservas naturales, preservadas por las leyes, hay negativa de los comunarios para que haya invasión a su territorio en busca y explotación de hidrocarburos. Todos ellos sostienen que “la explotación petrolera envenena el ambiente, las aguas y las tierras; destruye las plantas porque deforestan el bosque. La actividad petrolera no permite el trabajo campesino, es contraria a todo lo que significa derecho de los comunarios” (ED 8-3-19).

Los habitantes de las reservas naturales de Tariquía viven en suspenso desde hace tiempo y con el temor de verse atropellados por empresas que buscan gas y petróleo y, según testigos, no pararán en su empeño de encontrar esos energéticos porque, además, “cuentan con las debidas autorizaciones del gobierno”. Comunarios dicen al respecto: “Hay una política agresiva del gobierno que busca compensar la disminución de las reservas y atraer la inversión extranjera flexibilizando la fiscalización ambiental”. Agregan: “Esa era condición que ponían empresas extranjeras para invertir, que sean levantados los obstáculos medioambientales”.

El problema es grave, porque el gobierno desea contar con nuevos campos productores de hidrocarburos; pero están los frenos de las leyes que prohíben explotación petrolera en las reservas. En todo caso, habrá que compatibilizar lo más conveniente para el país, respetando los derechos de los comunarios.