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Instinto maternal, mito o una realidad

kieline Rodríguez



Instinto es la reacción espontánea en el comportamiento de un animal y no es aprendido, mientras que el instinto humano se refiere a dos aspectos: al binomio naturaleza-cultura. Trata de delimitar qué aspectos son estrictamente naturales y cuáles son aprendidos dentro de un contexto social.

¿QUÉ ES EL INSTINTO MATERNO?

Es esa relación personal entre madre e hijo que perdura con el paso de los años. Ayuda a que los hijos sean cuidados, protegidos, mimados y queridos sin importar la edad. De allí, que se concibe como un sentimiento necesario para la supervivencia humana.

Los términos como “corazonada”, “instinto”, “presentimiento” y “solo una sensación” se usan a menudo para describir cómo la intuición influye en las acciones y decisiones. No obstante, es muy importante darse cuenta de que la intuición es más que solo reaccionar a un nivel instintivo: es una reacción instintiva, aparte de cognitiva.

Nadie puede garantizarnos que por seguir nuestra intuición vayamos a tomar las decisiones más exitosas. No obstante, lo que sí conseguiremos será actuar de acuerdo a nuestras esencias, valores, emociones y valoraciones obtenidas de acuerdo con nuestras experiencias previas.

¿INSTINTO O MIEDO?

En las madres hay ciertos miedos que a veces se agudizan y se confunden con intuición. El miedo es una emoción negativa que se expresa mediante reacciones físicas, como luchar o huir, sudar, sentir una descarga de adrenalina, ocultarse y no enfrentar el suceso negativo que está por suceder, mientras que la intuición se trata de prestar atención a los posibles peligros, pero se adquiere cierta fortaleza, para concentrar las acciones y actitud para enfrentarse a la situación negativa y sobrellevar.

Un problema que surge al confundir el temor por la intuición es que en vez de vivir en el presente (como lo hace la intuición), viven en el peor futuro posible (en el que permanece el miedo irracional). Si no se concentran en el presente, entonces las madres no están siendo intuitivas.

Se recomienda que no confíen mucho en la información de sus emociones cuando entren en contacto con algo que realmente les preocupa o desencadena sus miedos. Por ejemplo, como madre, el bienestar de los hijos es un punto de conflicto continuo que desencadena sus miedos y emplean el pensamiento crítico para revisar sus temores, emociones e intuiciones, y no dejar que sus miedos irracionales logren ganar.

AMOR MATERNOFILIAL

El instinto maternal o sexto sentido son los nombres para referirse a la conexión permanente que existe entre madre-hijo. Existen diversas posiciones contra quienes piensan que el instinto maternal se trata de un mito, los científicos hallan evidencias de que el amor maternofilial se sustenta en argumentos biológicos, químicos y hasta genéticos.

Asimismo, el instinto aparece como una conducta psicológica que no necesita ser totalmente racional, sino que se produce como resultado de estímulos.

Durante los nueve meses de gestación, las neuronas maternas productoras de oxitocina se dedican a fabricar y acumular suficientes reservas para afrontar con garantías el momento del parto. Ejerce un fuerte impacto sobre diversas regiones del cerebro que van a influir sobre la conducta materna posterior.

La especial capacidad de la mujer para percibir el peligro e identificar cuando algo anormal ocurre o puede llegar a ocurrir, es una obra más de la maternidad. Las madres llegan a un grado de conocimiento tal de sus hijos, que pueden detectar mensajes ocultos, únicamente con el tono de voz o algún guiño corporal. Por eso es que ellas reconocen el llanto de su propio hijo que el resto de sus congéneres, incluido el padre. Los estudios revelan que el llanto de un bebé activa en su madre el sistema límbico, una zona del cerebro ligada a las respuestas emocionales.

LA OXITINA PROMUEVE LA SENSIBILIDAD

El oído no es el único sentido materno que se vuelve especialmente receptivo al neonato. La oxitocina (hormona materna) promueve asimismo un período de sensibilidad extrema a las señales táctiles y olfativas. En el caso del olfato, la agudeza de una madre es espectacular. Varios experimentos han corroborado que, después de pasar 10 minutos cerca de su bebé, la madre es capaz de distinguir a su hijo de cualquier otro niño sólo por el olor.

AUMENTA LA CAPACIDAD CEREBRAL

Existe una larga lista de cambios cerebrales inducidos por la maternidad, y hay que sumar el aumento de la memoria y el aprendizaje, así como una notable mejora en la habilidad para orientarse y desenvolverse en las tres dimensiones del espacio.

Hoy en día la maternidad es una decisión de tipo personal. En función de la estabilidad emocional, mental, física y económica de una mujer. No obstante, los cambios que se afrontan con la maternidad deben ser evaluados en profundidad, ya que afecta cada parte de la vida. Una gran cantidad de mujeres ha renunciado voluntariamente al hecho de ser madres, para dedicarse a otras actividades que les apasiona o, simplemente, porque no lo desean.

En cualquier caso, la decisión debe ser de cada mujer. Ella debe tomar la decisión para ser feliz y vivir a su manera con responsabilidad, para encontrarse satisfecha consigo misma.

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