OPINIÓN    

Proteger la vida

Severo Cruz



“Hay más conflictos armados que en los últimos treinta años y los peores datos de ataques a civiles en toda la década”, afirmó, en una intervención ante la comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, la presidenta de la Asamblea General de la ONU, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa (1).

En la región, puntualizando lo nuestro, la crisis socio – política ha cobrado centenares de muertos, heridos y presos, en mazmorras infrahumanas. Prácticamente se ha vulnerado e ignorado todo principio de Derechos Humanos, pues se obró de esa manera con propósitos siniestros.

El más fuerte, representado por organismos de inteligencia, de seguridad, de “soplones” y grupos de represión, pretende imponerse sembrando cadáveres. Una actitud de esta naturaleza, en la era autoritaria militar del pasado mediato, hubiera generado reacciones de reproche, censura y condena unánime, no sólo latinoamericana sino mundial. Pero, paradójicamente, tales hechos reciben hoy el respaldo de gobernantes desubicados.

“Vivimos tiempos convulsos”, ha reiterado la distinguida dama (2). Sí, debido a la tozudez de ciertos gobernantes, dizque de “mano dura”. A raíz, asimismo, de conocidas corrientes político – ideológicas, con evidentes signos de deterioro. Y porque algunos inversionistas tienen intereses estratégicos en esta parte del planeta.

Las fuerzas antidemocráticas e impopulares siempre han usado la fuerza para someter pueblos y anular a opositores, descontentos y disidentes. Ello se ha visto a menudo en la historia política de todo tiempo.

En este contexto, hemos constatado la emigración masiva por causas político – sociales, en busca de mejores condiciones de vida en otras tierras, con la desintegración, inclusive, de familias.

Se ha rechazado la bendición de Dios, por la quema de alimentos y medicamentos de cooperación externa, en la frontera con Venezuela, donde el hambre, la miseria y la muerte hacen estragos. Este hecho hirió el sentimiento humanitario de la comunidad internacional.

La derecha y la izquierda en la praxis son la misma cosa. Sus representantes, como el chileno Pinochet, el venezolano Maduro y el nicaragüense Ortega, no son dignos de mención ni en tertulia de amigos. Al hablar de ellos se tendrá que hacer un recuento de sus muertos, heridos, desterrados o de quiénes huyeron de los excesos gubernamentales. Lo cierto es que se mantuvieron en el Poder resguardados por el hierro. “Para los amigos todo, para los enemigos el hierro”, dirían.

El hambre desespera. Se impone la tortura por discrepar. Se silencia con la cárcel. Se siembra muerte. Esta realidad desoladora ratifica que la especie humana está a punto de la devastación.

En suma: ante esta situación se impone proteger la vida, sobre todas las diferencias sociales, raciales, religiosas o tendencias políticas, en la región, más que todo.

(1) “ONU: Alerta de creciente inestabilidad mundial”. EL DIARIO, La Paz – Bolivia, 5 de marzo de 2019.

(2) Ídem.

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