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Antes de iniciar un diseño para un cliente

El arquitecto debe establecer juntamente con el cliente el servicio que prestará e incluso pueda ser comparado con otros, es algo así como una competencia libre de propuestas. En el fondo es convenir contratos satisfactorios para ambos.



La expectativa respecto de la tarea que le encargan a un arquitecto, la misma suele ser aún mayor en los clientes que encomiendan el proyecto y la dirección de obra de una casa, ya que entre medio esta la curiosidad y la conformidad de un diseño final.

Gran parte de los ciudadanos, muy posible contratan arquitectos una vez en su vida o nunca, pues la razón es hacer realidad su sueño de contar del hábitat perfecto para el resto de sus días, contrariamente en la ciudad de La Paz las autoconstrucciones crecen y suman, pues los dueños de casa bien amplían sus ambientes, construyen nuevos ambientes o finalmente construyen de cero, tomando en cuenta los materiales convencionales y a criterio del albañil.

Pero algo que deben prever, quienes autoconstruyen es que a diferencia de otras ciudades, en la ciudad de La Paz, es muy complicado construir, ya que algunos terrenos no son muy aptos y por su topografía normalmente son en pendiente y necesario el asesoramiento de los arquitectos e ingenieros.

Por el otro lado, los dueños de casas, prefieren diseñar sus propios ambientes en muchos casos por ahorrar económicamente, exponiendo a los habitantes de cualquier percance a futuro, ya que las edificaciones no tienen ninguna garantía a futuro.

No toman en cuenta a los arquitectos, debido a que temen que el mismo sea muy honeroso económicamente y pocas personas toman en serio y prefieren optar por autoconstruir.

Mientras que el arquitecto debe tener en cuenta que el ejercicio profesional es su medio de vida y que genera una estrecha relación entre el servicio a brindar y el monto de dinero que recibirá por su labor con el cliente, que normalmente termina adquiriendo por su creatividad.

Tanto el cliente como el arquitecto deben estar conformes con el pago económico por su labor, pues los honorarios determinan de alguna manera la complejidad, envergadura y tipo del encargo que recibe el arquitecto, permite crear un ámbito favorable para cumplimiento de los objetivos que a la larga tendrán el cliente como el profesional.

Es necesario explicarle al cliente que la sola mención del nombre de la prestación profesional no define su alcance, pues un anteproyecto, un proyecto o una dirección de obra pueden ser realizados con distintos grados de profundidad, detalle y dedicación, según una publicación de arquimex.

Detalla que es aconsejable indicarle al cliente que, cuando compare propuestas de honorarios, exija la descripción y los detalles del servicio profesional ofrecido. De esa manera, si compara propuestas de honorarios, conocerá los reales servicios que tiene derecho de exigir y evitará sorpresas o malos entendidos.

“Es recomendable que, en sus propuestas y contratos, los arquitectos detallen las tareas y prestaciones que estarán a su cargo, el tipo de responsabilidad y el método adoptado para la formulación del honorario.

Durante las conversaciones preliminares, es frecuente que el arquitecto avance elaborando lineamientos de la propuesta arriesgando su tiempo con el objeto de analizar la viabilidad del encargo.

El límite de estas acciones es difícil precisar, pero cuando el arquitecto debe realizar tareas que van más allá de opiniones o consultas verbales es conveniente definir las condiciones bajo las cuales serán realizadas. De esa manera, si el cliente desiste de su propósito, el arquitecto podrá cobrar los honorarios por lo hecho.

Esta sugerencia se puede concretar entregando al cliente una nota con los alcances y condiciones del trabajo a ejecutar y los honorarios que le corresponderán.

Es conveniente que la propuesta incluya el nombre, apellido y domicilio del arquitecto y el cliente, el objeto del encargo, monto estimado del encargo si corresponde, servicios a cargo del arquitecto, plazo de ejecución y honorarios a percibir por el arquitecto. Dicho documento, si bien no es un contrato, puede constituir una prueba del encargo recibido.

Lo ideal es que el cliente lo firme. En caso contrario, se puede enviar la documentación vía correo electrónico y pedir la conformidad de lo enviado. El intercambio de e-mails es un medio sencillo para llevar un registro de la relación y del consentimiento del cliente sobre la encomienda.

Es importante tener en cuenta que la simplicidad de un encargo profesional, la amistad o familiaridad que puede vincular a las partes, no son razones para obviar la firma de un contrato”.

La gran ventaja de los contratos reside en que lo escrito permanece mientras que lo acordado informalmente puede ser mal interpretado u olvidado.

El arquitecto debe tener la iniciativa para la suscripción de un contrato y, en caso de que un cliente se muestre renuente a la firma, debe explicarle las bondades de la existencia de tal documento. Debe hacer hincapié en que el beneficio y resguardo de los intereses es para ambas partes, y para el mejor desarrollo del encargo recibido.

De esta manera ambas partes ingresan a un grado de satisfacción y luego encarar la obra, pues en muchos casos contratan al mismo arquitecto para que verifique la construcción en otras, no los toman en cuenta, sin embargo, en cualquier de los casos la responsabilidad de la eficiencia siempre estará presente, por el prestigio que se gana el profesional y las futuras recomendaciones que pueda tener por parte del cliente, que será el encargado de publicitarlo comercialmente y hacer conocer el diseño de su obra.

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