EDITORIAL    

La politiquería desplazó a la política



Las luchas políticas en Bolivia se han caracterizado por la decencia, el respeto al contrincante e inclusive derivaron en actos humorísticos que las matizaban con tonos irónicos, y de buen humor. Pero, lamentablemente, esos aspectos han desaparecido o son sustituidos por exabruptos, convirtiendo la lucha partidaria en enredos vulgares e infantiles. La política, expresión concentrada del entendimiento en la vida social, ha sido convertida en politiquería y debates insustanciales de comisaría.

Hasta pocos años atrás, las discusiones políticas se referían a los grandes problemas nacionales, en torno a los cuales se intercambiaba opiniones diversas con ribetes de interés político estratégico y táctico. Pese a las diferencias, primaba el respeto mutuo, no solo al adversario, sino a la opinión pública y a sí mismo. Se debatía sobre los grandes asuntos, como la dependencia colonial, la necesidad de crear la nación, la minería, la tierra, ferrocarriles, el agua y otros.

Pero al presente el tratamiento de los asuntos de alto nivel político ha desaparecido y solo se escucha conceptos vulgares, de escasa o ninguna seriedad o simplemente torpes y ni qué decir de mal gusto, etc., que hace ver que la política ha sido rebajada a nivel de asuntos de mínima cuantía, que ha sustituido lo principal por lo secundario. Algunas entrevistas son guerra de insultos.

En ese escenario morboso de la politiquería no se encuentra una palabra sobre las grandes cuestiones nacionales y solo se oye vulgaridades sin fin, en una cadena de nunca acabar y que, por tanto, cae en el ridículo y hasta la vergüenza de quienes tienen la oportunidad de escuchar algunas radioemisoras o leer ciertos periódicos convertidos en medios policiales. Se incluye en esa lista desde los programas de gobierno hasta los de algunos partidos.

Los temas no son aceptables, no se busca lucha de ideas, sino solo dañar el honor del contrincante o impresionar al público; se habla incongruencias con insistencia. Entre diputados y funcionarios se comenta semanas seguidas sobre nalgas, basura, aspectos personales de algún personaje, asuntos de sexo, etc., temas que son reproducidos por algunos medios de comunicación con respaldo de funcionarios de la burocracia insensible y satisfecha, en aras de una campaña electoral carente de contenido, a la que echan leña al fuego altos funcionarios del Estado, emitiendo conceptos agresivos e irrespetuosos, contra las mujeres.

En esa forma, la política, la más noble de las actividades de la mente humana, ha derivado en politiquería procaz, que también revela poca madurez de ciertos grupos sociales.