HISTORIA    

Subeditorial

"Sine amore nec odio"



Con ese título se publicaba una columna, que se la podría considerar como el subeditorial de este periódico. Señalaba:

"Entre las grandes conquistas a que puede aspirar una sociedad civilizada, noble y digna sin duda, la que va encaminada a traducir con exactitud y firmeza, las más ligeras como las más últimas palpitaciones del organismo social. Y esa es la misión de la prensa, del claro espejo que debería reflejar con exactitud fotográfica, no sólo las grandes corrientes que agitan y conmueven a la opinión pública, sino hasta los más íntimos estremecimientos de la vida de un pueblo civilizado.

Y en política, más que en ninguna otra manifestación social, es la prensa factor poderoso y principal, es eco fiel que reproduce el pensamiento que mueve los actos de un pueblo, las intenciones de los partidos, las virtudes y vicios de los hombres.

He aquí porqué, en el modesto pero inflexible programa que nos hemos trazado al dar impulso de vida a EL DIARIO, tiene también cabida el tema político, que para nosotros significa el más delicado, quizá el más peligroso tópico, a cuyo perfeccionamiento y pureza tiende, en su misión, la prensa civilizada. Consideraremos los actos políticos que puedan influir directa o indirectamente en la marcha de nuestras instituciones públicas, pero habremos de hacerlo siempre, con independencia absoluta y procediendo conforme a los dictados de un criterio, sino ilustrado y exento de error, al menos sano y honrado.

Sine amore nec odio. No impulsará nuestras plumas el indigno afán de soplar el carbón del incensario, ni el bajo deseo de atacar al adversario esgrimiendo las armas enlodadas por iras de pasión. NO !Lucharemos en terreno firme y franco, no allí, donde la intemperancia y la rudeza germinan como plantas venenosas y parásitas.

Soldados de la libertad y del progreso, encaminamos nuestra labor a la consecusión del ideal que anhela todo corazón honrado y patriota: la felicidad de la Patria¡- Y juzgamos sinceramente que para alcanzar ese ideal, no poco puede influir la prensa encargada de difundir la luz en los cerebros sanos y la verdad en los corazones honrados. La ignorancia es siempre esclavitud o anarquía; la ilustración es luz y la luz es libertad, orden y progreso!.

La misma libertad, como todas las instituciones que a su sombra nacen, suele ser un peligro allí donde la ignorancia tiende su oscuro velo sobre las inteligencias y las voluntades. Para ser libre, es necesario saber por qué se debe serlo.

Ese es el campo que la civilización señala hoy a la prensa: sacar a las masas de la ignorancia, ilustrarlas, no exacerbarlas, dirigirlas, no extraviarlas, enseñarles sus derechos, y mostrarles sus deberes¡. Y todo ello: sine amore nec odio".

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