EDITORIAL    

Opositores formarían un solo frente electoral



Como una especie de “regalo” a la colectividad, por parte de los partidos y candidaturas de la oposición, surgió la idea de que la oposición conformaría un solo frente para las elecciones de octubre que, por la división existente, no fue posible hacerlo antes de las elecciones primarias.

Muchos de los candidatos de la oposición saben que no tienen perspectiva, que su militancia es tan escasa que no conseguirán muchos votos, que en la mayoría de los casos harán el ridículo o solo tendrán la figuración de haber sido candidatos; pero, lamentablemente, no hubo la suficiente responsabilidad y valentía para no anunciarse como candidatos y persistieron en insistir con su participación.

Con todos los votos que logren los “candidatos por si acaso” (como se podría llamar a los sin ninguna posibilidad) se podría formar un conjunto que apoye al que mayor votaje haya conseguido; de este modo, se podría conseguir un solo candidato que tenga alguna perspectiva y posibilidad en las elecciones de octubre y, sobre todo, daría la oportunidad a la ciudadanía para votar por alguien diferente a la candidatura oficial que pretende la reelección por cuarta vez.

Lo ideal y constructivo hubiese sido que los políticos tomen los procesos electorales con mayor seriedad y actúen conforme a las posibilidades ciertas que cada aspirante a la Presidencia de la República pudiese tener; lo que se hizo fue disgregar, dividir los diversos cuadros, donde surgieron quienes “se sienten seguros y poseedores de grandes condiciones para que la ciudadanía los elija” y la verdad es que el pueblo sabe quiénes podrían representarlo ampliamente, por tener las condiciones necesarias para terciar en un proceso electoral.

De todas maneras, las elecciones primarias servirán para establecer “la fuerza, consistencia y apoyo” que pudiesen tener los diferentes aspirantes; los resultados serán claros y contundentes y demostrarán, además, quiénes han hecho una especie de “juego de azar”, al intervenir en las elecciones luego de haber llenado cuadros de “adherentes inscritos en su partido” con miras a las primarias. En definitiva, los resultados mostrarán realidades y servirán para que el Tribunal Supremo Electoral depure a aquellos partidos u organizaciones que no han conseguido resultados importantes y han elevado solamente listas llenas de adherentes, pero que en realidad no son militantes ni partidarios conscientes de la organización partidista que buscó tener vigencia, seguramente con expectativas para el futuro.

La unidad de todos los contendientes contrarios a la fórmula oficial es absolutamente necesaria y dará pautas para establecer en definitiva con qué votantes se contaría en octubre, al margen de que no todos los inscritos en el Padrón Electoral Nacional voten o siquiera asistan a los recintos electorales, cuántos, más o menos, serán los imposibilitados y cuántos los realmente renuentes, así simpaticen o crean en alguna tienda partidista.